09.08.2004
Latinoamericanos retornan impresionados de visita a iglesias
Decenas de iglesias presbiterianas y de otras denominaciones de Accra y de regiones cercanas a la capital recibieron este último fin de semana a los participantes en la 24a. asamblea general de la Alianza Reformada Mundial (ARM).
En pequeños grupos los delegados de más de 200 iglesias presbiterianas, reformadas y unidas del mundo, tuvieron un encuentro emotivo con hermanas y hermanos de las dos iglesias presbiterianas miembros de la ARM: la Iglesia Presbiteriana de Ghana y la Iglesia Evangélica Presbiteriana en Ghana.
„Pude percibir una vez más lo que he venido notando en estos doce días que llevo en este hermoso país, que es el calor y el cariño con que nos reciben doquiera vamos los participantes de esta asamblea de la ARM“, dijo Carmen Rodríguez-Rubert, anciana del Sínodo Presbiteriano Boriquén (Puerto Rico), quien visitó la Trinity United Church en Accra.
„Me impresionó la devoción y el entusiasmo con que alaban al Señor. Para mí fue un taller de aprendizaje de estilos de adoración que compartiré con las hermanas y hermanos de mi iglesia en Puerto Rico“, afirmó Rodríguez-Rubert, quien también es presidenta de la Alianza de Iglesias Presbiterianas y Reformadas de América Latina (AIPRAL).
Azucena Rosel, de la Iglesia Presbiteriana de Guatemala, integró un grupo que visitó la parroquia de Peki-Dzake. „Fue una experiencia muy grata encontrarnos con hermanas y hermanos presbiterianos de Ghana, cantar y adorar juntos“, dijo.
„Nosotros fuimos el sábado y nos quedamos a dormir en casas de familias presbiterianas de la zona. Fueron realmente muy acogedores y hospitalarios. Pudimos conversar sobre la iglesia en Ghana y yo pude contarles cómo es la vida en mi país“, compartió Rosel.
Norberto Spengler, pastor de la Iglesia Evangélica Congregacional de Argentina, integró el grupo que visitó iglesias en Kumasi, la segunda ciudad en importancia de Ghana.
„Recibí un trato especial, fui invitado a pasar al frente de la congregación y saludar a las hermanas y hermanos. El culto es una fiesta, al son de los tambores y de la música autóctona“, comentó. „Me llamó mucho la atención el desfile marcial de la congregación ante las banderas de Ghana, de la Iglesia Presbiteriana y de la iglesia local“, dijo.
Fernando Oshige / alc – 9 agosto 2004
